Este año MCR cumple un cuarto de siglo en el mercado. No son muchos los mayoristas de informática de capital nacional que han sobrevivido en la parte alta del Ranking español, por ser este un mercado muy convulso y dinámico, y donde las políticas de los fabricantes tecnológicos tienden a privilegiar las economías de escala que aportan los grandes mayoristas multinacionales.
Sin embargo, en un entorno complejo, MCR, que es el proyecto personal de tres emprendedores que siguen al frente de las operaciones (Pedro Quiroga como CEO, Eduardo Moreno como director general y Carlos Rodríguez como director financiero), se ha logrado consolidar. Para celebrar el 25º aniversario, la compañía organizará eventos lúdicos en Madrid, Barcelona, Valencia y Lisboa. Además, y como novedad, montará el MCR Global Experience, donde, por primera vez, congregará a todas sus divisiones, tanto las fundacionales de consumo y gaming, como las profesionales de seguridad electrónica, imagen profesional y drones, un mercado en el que acaba de aterrizar.
El equipo directivo de MCR anunció todo ello el marco de un encuentro con la prensa tecnológica. En esa reunión dio detalles de la estrategia de la compañía, que factura en torno a 500 millones de euros y que está a las puertas de un cambio de sede en el municipio madrileño de Getafe, para estrenar una instalación de 25.000 metros cuadrados.
Pero también los fundadores echaron la vista atrás y comentaron anécdotas curiosas. Pedro Quiroga dijo que es raro el caso de una empresa que se dedique sobre todo al componente informático y que empiece directamente siendo mayorista, sin antes haber pasado por el comercio al por menor. Y recordó que al principio recibían muchas llamadas de teléfono de gente preguntando por los cajeros de la marca japonesa NCR, por la proximidad ortográfica de ambas marcas.
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Apuesta de MCR por los contratos oficiales
Una de las señas de identidad de MCR en estos 25 años es su apuesta por los contratos directos con los fabricantes para formar un catálogo donde han sido claves marcas como Samsung y Acer. Y por evitar siempre el submayoreo. Según Quiroga, esa estrategia ha sido clave para ganarse la confianza de las marcas y tener su apoyo en los momentos más complicados, como en la crisis financiera de 2008. Y también ha llevado a MCR a convertirse con el paso de los años en el único mayorista local que tiene Intel en toda Europa, según su CEO.
MCR empezó en un pequeño polígono de Vallecas, y en estos 25 años ha cambiado sus almacenes de ubicación hasta en siete ocasiones. A cargo del último traslado, que será una realidad durante este año, está Eduardo Moreno, que reconoció que siempre es una tarea ingrata mover tanto volumen de producto y tantas referencias, pero que es necesario porque fabricantes y clientes hoy piden “soluciones logísticas muy rápidas”.
12 millones de pesetas por cabeza para arrancar
Por su parte, Carlos Rodríguez recordó que para poner en marcha la empresa, cada socio aportó 12 millones de pesetas de su bolsillo, o 72.000 euros de ahora. En total, MCR echó a andar con 36 millones de las antiguas pesetas, o 216.000 euros, menos de lo que vale un piso de una o dos habitaciones en el centro de Madrid.
Y habló de la dificultad de sacar adelante una compañía que mueve tanta facturación y que maneja niveles de financiación altos, algo que penaliza mucho en tiempos de tipos de interés elevados, como los de los últimos años. “Hay que equilibrar mucho crecimiento y capacidad de financiación. Ahora tenemos fondos propios de 30 millones de euros, y los bancos y las compañías de seguros confían en nosotros”. Pero no siempre fue así. En estos 25 años MCR ha trabajado precisamente para ganarse la confianza del mercado, desde los fabricantes y clientes a los bancos y las aseguradoras.